Thursday, 9 November 2017

Sin faldas y a lo sano

Bájame la estrella menos brillante del cielo,
voy a esconderla bajo la almohada
para que nadie vuelva a cegar su luz.

Aquí tienes un hombro en el que reír,
un espacio seguro para derrumbarte una vez al año
y reconstruírte feliz.

Desde aquí tus labios parecen nubes de azúcar
y mis venas tienen jetlag
de estar contigo.

Se me cierran los ojos,
se me caen las ganas de verte;
besa mis costillas
y no permitas que me duerma.

Y tú hablando de filosofía
sin saber que lo eres,
como el miedo hablando de asesinos
susurrando sin él.

Cada loco con su tema.
Me vuelves:
Ahogarme de éxtasis en tu cuello
se ha impartido como utopía máxima,
según las últimas semanas:
Los árboles de tus ojos,
el mar de tu boca,
la luna en tu ombligo
en la ciudad sumergida de tus sábanas.


Ayer mis sombras vieron llorar a tu luz
y a mis hijas les dolieron las heridas de tus muertos.
Nosotros casi nos salvamos.


Sunday, 16 July 2017

Tu costilla no es más que la de nadie

Hoy ha habido una tormenta de libélulas en el metro
y está todo el mundo llorando.

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Cabeza-abajo se ve todo mejor
en esta sociedad de mierda
que no sabe que está patas arriba.
¿De dónde sale tanto odio?

Luchadores enamorándose de egoístas,
otro tren del que nadie se bajará nunca
y cuatro idiotas sonriendo
porque llorar sabe todo el mundo.

Con la piel de valiente y tres balas anónimas,
un(a) gallina sin arma
y una sonrisa de mi parte.
Cada decepción es otra oportunidad,
pero ni el tiempo cura nada
ni autolesionarte con un clavo nuevo
va a hacer que el primero duela menos.

Dos mujeres con el dedo corazón en alto
comiéndose la boca
frente a la del metro;
por ahí sigue la mona
que vestida de seda
ha querido ser princesa
y ha acabado sorda
de tantas palabras necias.

Han pillado al cojo,
se les ha escapado el mentiroso
y el justo se ha roto la mano
de tanto tirar la primera piedra.

Mientras tanto, yo
he perdido el último autobús desde Moncloa
que iba a llevarme a tu espalda.
No lo necesito,
Eva se creó ella solita.

Thursday, 11 May 2017

Como montar en bicicleta y acabar con las encías sangrando

Me quieres jodida y me odias fuerte.
Me odias, fuerte.
Pero ninguna cicatriz de mi cuerpo lleva tu nombre
y eso es bonito.

Un cobarde y un bajo sin ventanas.
Yo de visita.
Yo feliz.
Y mi rechazo.
Lo fácil que es odiarte ahora
y lo difícil que fue quererte en su momento.

Con dos años ya me caía de boca
y no ponía las manos antes de llegar al suelo:
Hay cosas que nunca se aprenden,
veinte años más tarde sigo sin saber frenar
y con el cuerpo lleno de moratones.

Querías perderme de vista
hasta que anduviste a ciegas sin mí.
Yo sigo con las uñas mal pintadas
y he dejado de fumar demasiadas veces.

¿Qué esperabas?
Siempre supe que nunca volvería a casa
y ahora solo sé
que me sobra echarte en falta.

Del amor al odio solo hay
un precipicio con caída libre:
Volver a escuchar canciones de amor
sin que se reabran viejas cicatrices.

El segundo de muchos,
el primer minuto de ninguno.

He perdido los papeles
sin haberlos firmado antes
y he dejado de buscar
todo lo que creía haber encontrado.
Se trata de ver corazones
medio llenos o medio vacíos
y decidir cuál es más triste.

Dependencia disfrazada de casualidades
y demasiadas putas excusas.
Tendrías que haberme dejado saltar
hace dos octubres

si de verdad no querías hacerme daño.

Tuesday, 11 April 2017

Las fotos que guardo debajo de la almohada

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Me he subido en un tren
camino de algún sitio
en ninguna parte
con el fin de perderme
y encontrarte por el camino.

No estoy del todo bien
aunque no termino de ponerme mal
tal vez tanta aspirina y ron
han acabado de terminar
-sin haber empezado nunca-
conmigo.
Un poquito como tú.

¿Qué tendrán las ciudades con río?
Hace (mal) tiempo
que no sueño contigo
y me despierto entre mis propios gritos,
con la boca seca,
aunque vacía de todo aquello
que me hubiera encantado discutir contigo.

A mi máquina de escribir
se le han caído las teclas
que hacen falta para escribir tu nombre
y no para de llorar.

Tengo tatuajes con forma de cicatrices
y mil lunares deprimidos
desde que salí por esa puerta
sabiendo que nunca volvería a entrar.

Ya he dejado de leer
y cada vez escribo menos,
casi como si nunca te hubiese conocido.

Thursday, 23 March 2017

Lo bonito de los charcos

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Me duele todo el cuerpo,
tres trenes vacíos me han pasado por encima
mientras me tumbaba en las vías
con una sonrisa de oreja a oreja
y las mejillas empapadas.

Por lo menos me tengo a mí,
la única que ha sabido quererme
como me merezco
y para siempre -de los de verdad.

Así que, gracias.
Por secarme las lágrimas
y por perdonarme todo el daño que te he hecho
a lo largo de todos estos años.

Y me he querido más de lo que nunca te quise a ti.
Cuando me despertaron de una hostia
con un cubo de realidad helada en la cara,
supe reconocer que siempre he tenido
lo que nunca busqué,
tanto quise
y tan poco necesitaba.

Sé que vas a sacarme de ésta.

Me has recogido del suelo,
pedacito a pedacito
y has estado 45 días sin dormir
hasta volver a reconstruirme entera.
Porque gracias a ti estoy entera,
con tiritas y heridas que se reabren
cuando tiro demasiado,
pero entera.

Me enseñaste -con tal paciencia y amor-
que el dolor no se elige
pero el sufimiento sí.
Porque un día me diste la mano
y a día de hoy,
no la has soltado.

Quererte no fue fácil,
pero nada que merezca la pena lo es.
Así que no te sueltes ahora,
que de peores hemos salido.

Me has cosido las heridas,
me has hecho las curas
y quitado los puntos a besos.

Buenas noches mi amor
eres preciosa
y no sé qué haría yo

sin mí.

Wednesday, 15 March 2017

Beber sin sed, follar sin querer y querer sin ganas



La sirena en una lata de sardinas
que ha preferido no llorar
a tener que consolarse ella sola.
Mi año empezó y acabó en enero;
hace tiempo que deje de pedir perdón
y no ser nunca suficiente para nadie
me hizo serlo para mí misma.

¿Con quién sueñas por las noches?
Estas paredes no han vuelto a ser las mismas desde que te vieron llorar.

¿En qu(i)é(n) piensas cuando no piensas en nada?
Enséñame tus cicatrices y prometo no volver a romper una promesa.

Me enciendo otro cigarro
y pido el deseo de siempre.
Vuelvo a mirar mis costillas con resentimiento
joder
qué pena que me dé vergüenza
lo que al compartir contigo me producía orgullo.
Y es que las victorias saben amargas cuando te recuerdan las veces que has perdido.

Escribiré todo lo que nunca quise decirte
en un cuento:
Castillos de arena que son fraudes
príncipes que quieren ser salvados
y brujas hartas de ser las malas de la película.

Aquí guardo todas las cosas que no existen,
esta guerra la estoy luchando solo contra mí
con los ojos hinchados
de quererte tanto.

Digo tu nombre en alto
y me abraso la garganta.
Otra calada.
Un día de estos me va(s) a matar.

Se abre el telón,
te sigo queriendo
y no nos quedan películas por ver.
Peces suicidas y conscientes
de que no volverán a nadar en libertad.

Otro puto mechero sin gas
y dos eternidades y media
que resultaron ser finitas.
Todos hemos hecho daño,
pero joder
a todos nos han hecho daño.

Te quise como si llevase sola toda la vida:
Quema mis libros
en aquel ford fiesta despintado,
lo retiro todo.

Miénteme,
que no me debes nada.
Ojos que no ven,
corazón que se resiente.

Se puede ser fuerte
y romperte en mil pedazos
cuando alguien te dice que ya no te quiere
y se va pisando cada trocito de lo que queda de ti.
Qué haríamos sin esas personas.

Y cómo te atreves
a nunca romperme lo suficiente.
Me duelen heridas que sólo tú puedes curar.
Esperar a quien no te merece ya no es una opción
y me tiritan los recuerdos de intentar olvidarme.
Autosabotaje disfrazado de nostalgia.

Se me paró el corazón al verte
pero aún con el corazón parado
y falta de oxígeno en vena,
mi cuerpo avanzó hacia ti
como una canica de metal avanza hacia un imán.

Nunca he tenido tanto miedo.
Miedo a verte y no reconocerte
Miedo a reírme contigo y que no se pare el mundo

Miedo a ser corrientes
que no se vuelven remolinos.

Saturday, 4 March 2017

Como quien sabe que puede permitirse llegar tarde

Me pesan los ojos,
y es que me has dolido mucho.
Tal vez escuece(s) porque me estoy curando
o alomejor te estás metiendo más dentro,
es pronto para saberlo.

Lámeme las heridas y dime que saben a ositos de gominola.
Tortura con sabor a algodón de azúcar
y una princesa borracha
dando tumbos descalza por Gran Vía
incapaz de encontrar su corona.

Estoy harta de buscarte en otros cuerpos
y acabar escondiéndome yo.
Me he caído de boca
y el barro me ha escupido en el pelo
con tal rabia
que he buscado refugio en antiguas decepciones:
ahi no llueve.

Me pediste que te olvidara y no he vuelto a recordarte,
causa contra efecto
y piezas de dominó esparcidas por el suelo
porque todos somos héroes
hasta que tenemos algo que perder.

Imagen relacionada

Deberíamos esperar a la primavera, lo sé.
Sabes que yo esperaría eternamente, pero soy impaciente por naturaleza y mi ansiedad -que cada vez me cae mejor- no lo lleva bien. Al fin y al cabo, ella solo quiere lo mejor para mí, pero, ¿y tú? Tú todavía me quieres,
pero no lo suficiente como para hacer sacrificios
y ojalá estuvieras más vacío. En esas situaciones todo el mundo sabe lo que hay que hacer, ¿pero en ésta?


Nos enamoramos de las personas y todo lo que ello conlleva. Tu egoísmo dio la mano a mi soledad y ahora no sé andar sin seguir tus pasos, tropezarme mil veces y sonreír con las rodillas sangrando, sin soltarme de tu mano.